Que no me da la gana pasar media vida buscando esa frase que tal vez ni exista - Extremoduro.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno... ¿no? :(

martes, 27 de abril de 2010 by Chio Eme
Y de repente parece que se ha acabado... el sueño, nuestro sueño. Desearía poder aferrarme con todas mis fuerzas a esos increíbles momentos que vivimos el viernes o, mejor dicho, a estos geniales meses que llevamos regalándonos desde el primer domingo de enero. Cuatro meses, que se dice pronto, y pasan aún más rápido. Coincido con todo el mundo en que esta obra, por millones de motivos, a cual más cierto, nos ha unido a todos de una manera inexplicablemente especial. Es así, aunque no nos conozcamos, hay un cariño y una especie de conexión que está ahí latente, muy visible en la de abrazos y sonrisas que nos regalamos tras los aplausos. Los que se dieron y los que no se dieron; qué más da, aunque algunos no hayamos cruzado más de cuatro frases estoy segura de que al mirarnos cuando nos volvamos a ver podremos comprobar que subyace la misma alegría reflejada en nuestras pupilas al reflejar éstas concretamente a alguien que haya participado de esta maravilla con nosotros.
Es casi imposible describir el sentimiento que nos ha regalado a todos esta increíble obra, sé que a todos nos ha hecho felices, porque lo estoy viendo continuamente en lo que escribe la gente ahora que parece haber terminado. Es normal, las despedidas son realmente tristes, pero, la vida da muchas vueltas, y la ilusión a veces te sorprende. Porque igual que yo he tenido que esperar 6 años para cumplir mi sueño de participar en Superstar, estoy ciertamente segura de que esto va a volver a repetirse tarde o temprano. Ahora todos soñamos con no tener que desabrazarnos de esta entumecedora sensación de felicidad que nos ha dejado todo esto, y lo que queremos es volver a vivirlo ¡YA! yo incluso me conformaría muy muy de sobra con seguir ensayando los domingos aunque no haya representación a la vista, pero... bueno, no me importa esperar otros 6 años y los que hagan falta (ojalá que no sea tanto tiempo por dios xD).
En fin, que esta obra, estas canciones de mis amores, se merecían unas palabritas, aunque estoy segura de que podría dedicarle millones y millones, y jamás podría agradecerle lo suficiente regalarme esta extraña sensación de felicidad. Espero que la gente disfrutara viéndola tanto o más que nosotros haciéndola. Espero que todos permanezcamos así de abrazados hasta que se repita. Simplemente increíble, brutal, impresionantemente especial.
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Oh-oh es un tumor

miércoles, 21 de abril de 2010 by Chio Eme
Voy a deshacerme de todas las cintas, reglas y dosificadores siempre utilizados hasta ahora para su medida. No voy a encerrarlo, a atarlo con cadenas y echarle el candado para después tirar la llave. Lo que quiera que sea esto (no me importa, me calma) bienvenido sea; esto es la vida, ¿no? Sensaciones, no puede tratarse de otra cosa. Y son abstractas, sí, gracias a Dios inmesurables. Y no sé por qué, no le temo a nada, porque, ¿qué es el temor? no hay motivos para sentirlo. Hasta ahora siempre me había resultado exasperante, temible y dolorosa esa sensación que te hace intuir que se avecina una derrota. Esa sensación que hace que frenes tu lucha y lo des todo por perdido. Nunca se me ha dado demasiado bien luchar, pero por fin he descubierto que creo que todo esto trata simplemente de dejarse llevar. Y es lo que voy a hacer.
Agradable, agusto, comodidad, soltura, facilidad... naturalidad.
Ya llega el buen tiempo y, con él, la calma.
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One day I'll fly away

sábado, 3 de abril de 2010 by Chio Eme
No sé cómo explicarlo, pero últimamente me siento sumergida en una olla en la que está a punto de cocerse algo; algo grande, crucial. Creo que es un momento de cambio y de toma de conciencia, cada vez me siento más atenta a todo y ausente a la vez; me paro a pensar en las cosas que realmente necesito pararme y me desato de las que no necesito estar atada. Es como si todo estuviera dosificado y derramándose de su recipiente al mismo tiempo.
Se trata de una estabilidad aparente, una fingida tranquilidad. Un silencio a gritos, una calma que esconde una pelea de murmullos.
No sé desde cuando, pero parece que por fin estoy empezando a disfrutar de las cosas. Nunca pensé que fuese capaz, pero siento que me estoy dejando llevar por el momento y me posee esa necesidad de aprovecharlo hasta el último segundo. ¿Dónde están todas esas tardes perras y esas mañanas durmiendo y durmiendo por no tener nada mejor que hacer? Dios mío, ahora me falta tiempo para todo.
Me siento libre, y me siento como si fuera la única persona capaz de poder usar esta palabra para describirse a sí misma. Me asusta lo independiente que me he vuelto, y la estabilidad y cordura con la que reacciono ante las cosas. Todo es contradictorio, pero todo parece encajar tan fácilmente...
Todo sigue su curso natural, no hace falta forzarlo a nada, ni estar pendiente de ello; no hay más que hacer la prueba, puedes tirarte un día entero encerrado en tu casa que mañana todo seguirá igual que siempre, el mundo no se inmutará, no se percatará de tu ausencia. Al día siguiente puedes, como siempre, mezclarte con el gentío, ser uno más y disfrutar con ello. De modo que, dejarse llevar e improvisar si no se sabe cómo afrontar las cosas, o si se está hasta al cuello, me parece la opción más acertada.
Me pregunto si soy yo también ave de paso, si nadie espera que un día de pronto yo desaparezca y me lance al mundo a empaparme de todo lo que sus gentes puedan enseñarme, a que dejen en mí su huella. ¿Dejaré yo la mía en algún sitio? Me gusta pensar que nadie puede realmente llegar a conocerte. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien cuando está callado pensando? Muchas veces respondemos nada por inercia, cuando somos nosotros ese alguien sorprendido por algún amigo observador. Mentira. Nunca se piensa en nada. Me encanta el español y su posibilidad de negar dos veces en una misma frase. Nuestra libertad está aquí dentro, en nuestro coco. Por eso no pueden quitárnosla. Por eso nunca llegarán a conocerte bien.
No termino de comprenderlo, si quiero ser sincera, admito que no sé ni yo lo que se está cociendo en mi cabeza. Independencia, libertad e inhibición; yo diría que algo de eso.
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Hoy no necesito más

jueves, 1 de abril de 2010 by Chio Eme
Dicen que la perfección no existe, pero yo la encuentro siempre en las pequeñas cosas. En lo más simple y sencillo, lo más natural y espontáneo. Me imagino que cada uno tiene su concepto o idea de "perfección" y, por tanto, se trata no más que de una opinión, esto es, de algo muy subjetivo.
A veces puedo quedarme hipnotizada horas y horas viendo el simple discurrir del agua, pues su sincronización me deja estupefacta. Lo mismo puedo decir del fuego; al mismo tiempo que le temo, no puedo despegar los ojos del bailoteo que se traen las llamas.
No puedo evitar estar en la calle y respirar hondo y grande como si me fuera la vida en ello. Vacaciones, gente. Una pequeña e insignificante semana que me sabe a gloria, a recompensa. No se trata de hacer nada especial ni nada del otro mundo. Sólo con tener tiempo para estar al aire libre, disfrutar de una jarra con los amigos, andar y andar y andar por cualquier lado, coger un puntillo chisposo que te haga sonreír por todo... Es lo que apetece. Tener el día filosófico y de todo menos existencialista, dios, cuánta falta hace después de tres meses con sus 90 tardes calentando una silla. Este tipo de días me ayudan a valorar más las cosas, a sentir que por supuesto que quiero seguir aprendiendo, pero que ahora me toca a mí, y que compatibilizaré todo como pueda. Já. Imposible, pero bueno.
Hace poco me dijeron que no se trata de ir corriendo hacia el último peldaño de la escalera, sino de ir alcanzando poco a poco los rellanos de ésta. Y los rellanos hoy están por todas partes. Música, un buen bocata, una ida de cabeza y llamar a alguien para irte de fiesta de improviso, aprovechar leche, ¡vivir! ¿Pero qué más se necesita?
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Quién teme al lobo feroz...

miércoles, 31 de marzo de 2010 by Chio Eme
Y quién no lo teme. Parece que hoy en día hay un temor generalizado hacia la soledad; más que temor, yo diría que es una preocupación, un tremendo rechazo.
Hace falta conocer lo malo para apreciar lo bueno, ¿no? Hace poco aprendí que sólo ama el que lo necesita; sólo quien no ha sido querido o ha "sufrido" la soledad es capaz de querer con todas las letras, de apreciar de verdad el amor. Amor. Qué gran palabra y qué grandes errores de concepto te encuentras por ahí sueltos.
¿Por qué tanto miedo a la soledad? Siempre la he visto como algo normal, necesario, esencial para aprender a vivir contigo mismo; pero veo continuamente ejemplos a mi alrededor de cómo la gente no entiende lo mucho que se puede aprender de ella. Mejor dicho, lo mucho que te deja aprender de ti mismo. Es bueno tener tiempo para uno mismo, para pensar, reflexionar, madurar ideas. Darse cuenta de que no cualquier comportamiento es válido y que hay que andar con al menos un pie sobre el suelo, aunque sea de puntillas y a la pata coja.
El problema es que ningún extremo es bueno, y que demasiado tiempo a solas puede volver loco a cualquiera. Demasiado tiempo no son cuatro meses, ni tan siquiera un año.
Así que tomad medicina, curaos de la soledad-fobia o como queráis llamarla. Menos "amar" (aquí amar sería equivalente a utilizar) por egoísmo y más empatía, más reflexión sobre las cosas 8-)
Me he quedado agusto.
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U can switch it off and on, u were here but now u're gone

miércoles, 17 de marzo de 2010 by Chio Eme
¿Por qué si el ser humano nace libre nos empeñamos, desde el primer momento en que abre los ojos, en poner impedimentos a su realización personal? Me pregunto por qué si somos nosotros los únicos que habitamos este mundo, lo hemos hecho así. Por qué nos obligamos a seguir unos injustos pasos, por qué queremos medirlo y controlarlo todo. Está claro que los límites son necesarios sólo para frenar el deseo que a veces nos corrompe de pasarnos al "lado oscuro", para evitar la guerra de todos contra todos. Necesitamos ciertas pautas, sí, para no tomarnos la ley y la justicia por nuestra mano, para ser personas y no animales, o simplemente para guiarnos cuando estemos algo perdidos. Pero debería existir un punto medio, pues no somos robots; es imposible asegurar que todos vayamos a reaccionar de una determinada manera ante algo, o que todos asimilemos una situación de dolor de la misma forma. Somos impredecibles. Siempre pienso, ¿por qué si somos los únicos que tomamos parte activa en el curso de la historia, no lo hacemos a nuestra manera? ¿qué nos podría detener que no pudiéramos detener nosotros?
No somos supermanes, tampoco es que podamos abarcarlo todo, pero creernos los reyes del mundo, ¿por qué no? hasta el momento nadie puede demostrar lo contrario.
Siento que hay demasiadas cosas que se nos escapan, que no podemos explicar de ninguna forma, pero sí intuir, como se intuye que alguien está triste sólo con mirarle a los ojos. El único límite real que podemos encontrar es la muerte, pero resulta muy extraño pararse a pensar en ella, pues parece quedar tan lejos... de modo que mejor ni nombrarla.
Hasta entonces, tenemos mucho tiempo, el necesario, para poder absorber todo lo que nos rodea con la máxima eficacia que podamos alcanzar. Hay tantas cosas por conocer que jamás sabremos, tantos libros que no leeremos, tantas ideas que quedaron plasmadas por algún genio al que nunca se llegó a reconocer... y todo está ahí, escondido en el lugar exacto para que podamos encontrarlo.
Yo quiero aprender, abrir mi mente, leer a todos los clásicos y al mismo tiempo conocer todo lo moderno; saber lo que ocurre a mi alrededor y disfrutar de las mejores historias y la mejor música creada. Aprender de otras personas.
En definitiva, quiero un método de enseñanza y educación que no es éste, quiero no tener que elegir qué estudiar como si una persona con dieciocho años tuviera claro que quiere centrarse en una pequeña rama del conocimiento más que en otras. Jamás entenderé nada de cómo funciona esto. ¿De verdad estamos listos para limitarnos ya, tan pronto? Entiendo que en algún momento hay que tomar decisiones, que hay que hacer algo, buscarse un futuro y que todo lo que yo digo suena utópico y sería, en la práctica, imposible. Pero bueno, he ahí mis sueños; no parar nunca de conocer, pues creo que se es aprendiz durante toda la vida y nunca se sabe lo suficiente sobre algo.
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Desafiar lo correcto, instalarse en lo absurdo

miércoles, 3 de marzo de 2010 by Chio Eme
Destápate, improvisa, déjate llevar. Siente el aire golpeándote los labios, luchando por llegar a lo más hondo de tu garganta. Siente la vida misma corriendo a la velocidad de la luz por tus venas. Todos los impulsos reprimidos de tu cuerpo que nunca has dejado salir: saltar, gritar, llorar, golpear, correr, volar... Trágalos, aspirálos... aprovéchalos.
Ser un animal que sólo se guía por el instinto, que no busca nada ni persigue nada excepto lo que sea fundamental para su supervivencia, que todo lo que le mueve a actuar es sentirse vivo.
Respirar tan hondo que el aire lastime tu laringe, que lo sientas burbujear en tus pulmones. ¿Hay algo más real que estar vivo?
No se trata de evadirse, ni de tratar de dejar la mente en blanco, sino sólo de aprovechar el momento. Sólo eso, vivir en el presente, que es lo único que podemos acercarnos a intuir.
Sentir que se realizan tus cinco sentidos, pero al mismo tiempo que toda experiencia es íntima, emocional y no sensible. Contradicciones aparentes que perfectamente encajan con lo real.
Liberarse de los prejuicios, de las inhibiciones, de la utilidad, de la finalidad, de lo material.

A todo se le llama "estilo o modo de vida" pero, yo prefiero llamarlo "modo de existir", pues vivir no es cualquier cosa, no es dejar pasar el tiempo sin más. No por respirar estás más vivo que cualquier muerto, no porque tu corazón siga latiendo dejas de estar inerte. Los lazos que unen a la vida son frágiles, casi como hilos invisibles, y es precisamente ésta livianidad que los caracteriza la responsable de que podamos sentir los límites de la vida en las situaciones de más pura adrenalina. El cuerpo es débil, enfermizo: hay gente que ha pasado a mejor vida y la tenemos más presente en nuestro día a día que a muchas de las personas que nos rodean. ¿Por qué? Porque nos han marcado, porque su presencia fue tan fuerte que no se ha ido porque hayan abandonado un cuerpo, y porque la presencia de los otros nos pasa inadvertida, porque uno no nota que vivan, no han encontrado esa fuerza que los inunde y les haga sentirse vivos.
No podemos ser sólo cuerpos, hay que vivir de puertas para afuera, aceptar que no todo se puede medir ni todo se puede explicar a través de fundamentos lógicos y razonables. Vivir en lo desconocido aporta desafíos, susto, expectación... sentimientos.
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