Que no me da la gana pasar media vida buscando esa frase que tal vez ni exista - Extremoduro.

There is so much beauty in a smile...

martes, 11 de mayo de 2010 by Chio Eme
Imagina un mundo donde lo que quieres se fusione con lo que tienes, con lo que está al alcance de tu mano. Imagina que basta con creer para ver, imagina que para conseguir algo sólo tienes que desear tenerlo.
Imagina que las nubes son tu casa, que el tejado es el cielo y que la azotea se expande más allá del espacio exterior. Imagina que todas las estrellas de las que él te habló caen a tus pies, para que puedas observarlas más de cerca. Imagina que las aves vuelan a tu alrededor para regalarte su abrazo, y que tú le devuelves la sonrisa. Imagina que puedes volar al lado de ellas, seguirles el ritmo e incluso superarlo.
Imagina que el aire es el medio donde te mueves, que éste entra y sale a tal velocidad de tu cuerpo que ya eres tú mismo aire puro. Imagina que eres una sola cosa y que lo eres todo.
Todo. Todo.
Ahora cierra los ojos y observa tus manos; redescúbrelas creando todo aquello que quieres que creen, órdenales que tracen en el papel las líneas en las que te expresas, las líneas y las palabras que constituyen tu ser mismo.
Imagina que el pensamiento humano cabe en un par de folios, un par de libros, un par de enciclopedias; un par de películas, un par de monumentos, un par de cuadros.
Imagina que tu cuerpo es el mismo instrumento que utilizas para crear todo eso. Imagina que es tu mente la que lo hace. Que es el único e incomparable medio o herramienta que puedes utilizar para ello.
Imagina desarrollarla a tu libre antojo y llegar a los más recónditos huecos de la inteligencia humana. De la filosofía, del alma.
Imagínalo. Porque es justo así como sucede. No es de ninguna otra manera, todo ese poder está en ti. El poder de probarte, de superarte, de evolucionar.
Para mí eso es la palabra, la letra, el fonema... Escribir. Constituye el alimento de mi alma, lo sé, lo he comprobado.
He encontrado mis propios suministros de adrenalina.
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Tirar del cable anclado en la pared

miércoles, 5 de mayo de 2010 by Chio Eme
Con casi dos litros de cafeína en el cuerpo, me dispongo a afrontar dos horillas y media más de estudio... Pobre de la próxima persona que me diga "veeenga, pero si segundo no es para tanto..."... y una mierda. Ya no se trata sólo de cansancio físico, se trata de que nos machaca emocionalmente. Puedo parecer una exagerada, pero estoy harta de ver una desproporción evidente entre mi esfuerzo y el resultado; llega un punto en el que te sientes incapaz de hacerlo, inferior intelectualmente a los demás, imbécil, inútil... y así podría seguir calificándome y ocupar mil entradas.
No podemos tirar la toalla, estamos a tan sólo 5 de mayo... pues no nos queda ná. Queda lo peorcito de lo peorcito, quedan días como éste y peores; no consigo entender por qué nos ponen a prueba de esta forma tan cruel, parece que quieren que lleguemos a nuestro límite y lo superemos o como hoy nos decía un profesor, andando muy en lo cierto, parece que quieren que seamos máquinas y nos presionan tanto para ayudar a "nuestro perfeccionamiento"... ¿de verdad piensan que no salir más de dos semanas seguidas de tu casa (como poco) es contribuir al perfeccionamiento de uno mismo? Y encima nos lo dicen y se quedan tan jodidamente panchos: "Bueno, este curso ya sabéis lo que toca, no salir, estudiar, y ya veréis la recompensa"... Por favor, mirad en primer lugar somos personas y no robots, tenemos 17 ó 18 increíbles años que ya os gustaría a vosotros, y esa no es manera de vivirlos... ¿Que hay que estudiar? Pues claro. ¿Que hay que esforzarse? Evidentemente. No esperes conseguir algo sin esforzarte por ello primero. Pero el método deja bastante que desear...
No es que mi odio esté dirigido exclusivamente a los profesores, ni que fueran ellos los únicos artífices del crimen de nuestra persona y nuestra alegría. Lo que en general se consigue es que el odio se remita a mí misma por no poder con esto, por sentir por momentos que me supera. Por regañarme por distraerme un sólo segundo.
En fin, el mejor año de nuestras vidas, oye.
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Días espesos

domingo, 2 de mayo de 2010 by Chio Eme
Estoy confundida, no puedo evitarlo, hace tanto que no siento nada que creo que me he olvidado de cómo hacerlo. Se produce un cambio casi automático, inconsciente, que transforma lo que debería ser una sensación interesantemente psíquica y "feliz" por otra de miedo, malestar, ganas de huir, de salir corriendo a donde pueda seguir siendo tan libre como siempre. Me da miedo que se malinterpreten las cosas o que se interpreten bien, cualquier cosa me implica, me salpica de una manera u otra.
Una parte de mí me dice "quizá ya va siendo hora de que te mojes, de que te arriesgues con algo, de que conozcas a donde pueden llegar las cosas", y yo le digo vale, pero, ¿y si no es eso lo que quiero? ¿cómo sentirte impulsada a mojarte por algo sabiendo desde el principio que no, que no tiene pinta de ser él? Puedo y puede que me equivoque, y más sin siquiera conocerlo bien, pero...
Me pregunto qué pasa con mi caja de cerillos, si está totalmente húmeda también, y si es posible que consiga secarla. No sé si quiero hacerlo.

I will never bother you, I will never promise to, I will never follow you, I will never bother you.

Never speak a word again
I will crawl away for good

I will move away from here
You wont be afraid of fear
No thought was put in to this
I always knew it would come to this

Things have never been so swell
I have never failed to feel... pain.

You know you're right.

I'm so warm and calm inside
I no longer have to hide
Let's talk about someone else
Steaming soup against her mouth

Nothing really bothers her
She just wants to love herself
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Lo bueno, si breve, dos veces bueno... ¿no? :(

martes, 27 de abril de 2010 by Chio Eme
Y de repente parece que se ha acabado... el sueño, nuestro sueño. Desearía poder aferrarme con todas mis fuerzas a esos increíbles momentos que vivimos el viernes o, mejor dicho, a estos geniales meses que llevamos regalándonos desde el primer domingo de enero. Cuatro meses, que se dice pronto, y pasan aún más rápido. Coincido con todo el mundo en que esta obra, por millones de motivos, a cual más cierto, nos ha unido a todos de una manera inexplicablemente especial. Es así, aunque no nos conozcamos, hay un cariño y una especie de conexión que está ahí latente, muy visible en la de abrazos y sonrisas que nos regalamos tras los aplausos. Los que se dieron y los que no se dieron; qué más da, aunque algunos no hayamos cruzado más de cuatro frases estoy segura de que al mirarnos cuando nos volvamos a ver podremos comprobar que subyace la misma alegría reflejada en nuestras pupilas al reflejar éstas concretamente a alguien que haya participado de esta maravilla con nosotros.
Es casi imposible describir el sentimiento que nos ha regalado a todos esta increíble obra, sé que a todos nos ha hecho felices, porque lo estoy viendo continuamente en lo que escribe la gente ahora que parece haber terminado. Es normal, las despedidas son realmente tristes, pero, la vida da muchas vueltas, y la ilusión a veces te sorprende. Porque igual que yo he tenido que esperar 6 años para cumplir mi sueño de participar en Superstar, estoy ciertamente segura de que esto va a volver a repetirse tarde o temprano. Ahora todos soñamos con no tener que desabrazarnos de esta entumecedora sensación de felicidad que nos ha dejado todo esto, y lo que queremos es volver a vivirlo ¡YA! yo incluso me conformaría muy muy de sobra con seguir ensayando los domingos aunque no haya representación a la vista, pero... bueno, no me importa esperar otros 6 años y los que hagan falta (ojalá que no sea tanto tiempo por dios xD).
En fin, que esta obra, estas canciones de mis amores, se merecían unas palabritas, aunque estoy segura de que podría dedicarle millones y millones, y jamás podría agradecerle lo suficiente regalarme esta extraña sensación de felicidad. Espero que la gente disfrutara viéndola tanto o más que nosotros haciéndola. Espero que todos permanezcamos así de abrazados hasta que se repita. Simplemente increíble, brutal, impresionantemente especial.
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Oh-oh es un tumor

miércoles, 21 de abril de 2010 by Chio Eme
Voy a deshacerme de todas las cintas, reglas y dosificadores siempre utilizados hasta ahora para su medida. No voy a encerrarlo, a atarlo con cadenas y echarle el candado para después tirar la llave. Lo que quiera que sea esto (no me importa, me calma) bienvenido sea; esto es la vida, ¿no? Sensaciones, no puede tratarse de otra cosa. Y son abstractas, sí, gracias a Dios inmesurables. Y no sé por qué, no le temo a nada, porque, ¿qué es el temor? no hay motivos para sentirlo. Hasta ahora siempre me había resultado exasperante, temible y dolorosa esa sensación que te hace intuir que se avecina una derrota. Esa sensación que hace que frenes tu lucha y lo des todo por perdido. Nunca se me ha dado demasiado bien luchar, pero por fin he descubierto que creo que todo esto trata simplemente de dejarse llevar. Y es lo que voy a hacer.
Agradable, agusto, comodidad, soltura, facilidad... naturalidad.
Ya llega el buen tiempo y, con él, la calma.
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One day I'll fly away

sábado, 3 de abril de 2010 by Chio Eme
No sé cómo explicarlo, pero últimamente me siento sumergida en una olla en la que está a punto de cocerse algo; algo grande, crucial. Creo que es un momento de cambio y de toma de conciencia, cada vez me siento más atenta a todo y ausente a la vez; me paro a pensar en las cosas que realmente necesito pararme y me desato de las que no necesito estar atada. Es como si todo estuviera dosificado y derramándose de su recipiente al mismo tiempo.
Se trata de una estabilidad aparente, una fingida tranquilidad. Un silencio a gritos, una calma que esconde una pelea de murmullos.
No sé desde cuando, pero parece que por fin estoy empezando a disfrutar de las cosas. Nunca pensé que fuese capaz, pero siento que me estoy dejando llevar por el momento y me posee esa necesidad de aprovecharlo hasta el último segundo. ¿Dónde están todas esas tardes perras y esas mañanas durmiendo y durmiendo por no tener nada mejor que hacer? Dios mío, ahora me falta tiempo para todo.
Me siento libre, y me siento como si fuera la única persona capaz de poder usar esta palabra para describirse a sí misma. Me asusta lo independiente que me he vuelto, y la estabilidad y cordura con la que reacciono ante las cosas. Todo es contradictorio, pero todo parece encajar tan fácilmente...
Todo sigue su curso natural, no hace falta forzarlo a nada, ni estar pendiente de ello; no hay más que hacer la prueba, puedes tirarte un día entero encerrado en tu casa que mañana todo seguirá igual que siempre, el mundo no se inmutará, no se percatará de tu ausencia. Al día siguiente puedes, como siempre, mezclarte con el gentío, ser uno más y disfrutar con ello. De modo que, dejarse llevar e improvisar si no se sabe cómo afrontar las cosas, o si se está hasta al cuello, me parece la opción más acertada.
Me pregunto si soy yo también ave de paso, si nadie espera que un día de pronto yo desaparezca y me lance al mundo a empaparme de todo lo que sus gentes puedan enseñarme, a que dejen en mí su huella. ¿Dejaré yo la mía en algún sitio? Me gusta pensar que nadie puede realmente llegar a conocerte. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien cuando está callado pensando? Muchas veces respondemos nada por inercia, cuando somos nosotros ese alguien sorprendido por algún amigo observador. Mentira. Nunca se piensa en nada. Me encanta el español y su posibilidad de negar dos veces en una misma frase. Nuestra libertad está aquí dentro, en nuestro coco. Por eso no pueden quitárnosla. Por eso nunca llegarán a conocerte bien.
No termino de comprenderlo, si quiero ser sincera, admito que no sé ni yo lo que se está cociendo en mi cabeza. Independencia, libertad e inhibición; yo diría que algo de eso.
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Hoy no necesito más

jueves, 1 de abril de 2010 by Chio Eme
Dicen que la perfección no existe, pero yo la encuentro siempre en las pequeñas cosas. En lo más simple y sencillo, lo más natural y espontáneo. Me imagino que cada uno tiene su concepto o idea de "perfección" y, por tanto, se trata no más que de una opinión, esto es, de algo muy subjetivo.
A veces puedo quedarme hipnotizada horas y horas viendo el simple discurrir del agua, pues su sincronización me deja estupefacta. Lo mismo puedo decir del fuego; al mismo tiempo que le temo, no puedo despegar los ojos del bailoteo que se traen las llamas.
No puedo evitar estar en la calle y respirar hondo y grande como si me fuera la vida en ello. Vacaciones, gente. Una pequeña e insignificante semana que me sabe a gloria, a recompensa. No se trata de hacer nada especial ni nada del otro mundo. Sólo con tener tiempo para estar al aire libre, disfrutar de una jarra con los amigos, andar y andar y andar por cualquier lado, coger un puntillo chisposo que te haga sonreír por todo... Es lo que apetece. Tener el día filosófico y de todo menos existencialista, dios, cuánta falta hace después de tres meses con sus 90 tardes calentando una silla. Este tipo de días me ayudan a valorar más las cosas, a sentir que por supuesto que quiero seguir aprendiendo, pero que ahora me toca a mí, y que compatibilizaré todo como pueda. Já. Imposible, pero bueno.
Hace poco me dijeron que no se trata de ir corriendo hacia el último peldaño de la escalera, sino de ir alcanzando poco a poco los rellanos de ésta. Y los rellanos hoy están por todas partes. Música, un buen bocata, una ida de cabeza y llamar a alguien para irte de fiesta de improviso, aprovechar leche, ¡vivir! ¿Pero qué más se necesita?
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