Quién teme al lobo feroz...
Hace falta conocer lo malo para apreciar lo bueno, ¿no? Hace poco aprendí que sólo ama el que lo necesita; sólo quien no ha sido querido o ha "sufrido" la soledad es capaz de querer con todas las letras, de apreciar de verdad el amor. Amor. Qué gran palabra y qué grandes errores de concepto te encuentras por ahí sueltos.
¿Por qué tanto miedo a la soledad? Siempre la he visto como algo normal, necesario, esencial para aprender a vivir contigo mismo; pero veo continuamente ejemplos a mi alrededor de cómo la gente no entiende lo mucho que se puede aprender de ella. Mejor dicho, lo mucho que te deja aprender de ti mismo. Es bueno tener tiempo para uno mismo, para pensar, reflexionar, madurar ideas. Darse cuenta de que no cualquier comportamiento es válido y que hay que andar con al menos un pie sobre el suelo, aunque sea de puntillas y a la pata coja.
El problema es que ningún extremo es bueno, y que demasiado tiempo a solas puede volver loco a cualquiera. Demasiado tiempo no son cuatro meses, ni tan siquiera un año.
Así que tomad medicina, curaos de la soledad-fobia o como queráis llamarla. Menos "amar" (aquí amar sería equivalente a utilizar) por egoísmo y más empatía, más reflexión sobre las cosas 8-)
Me he quedado agusto.
U can switch it off and on, u were here but now u're gone
No somos supermanes, tampoco es que podamos abarcarlo todo, pero creernos los reyes del mundo, ¿por qué no? hasta el momento nadie puede demostrar lo contrario.
Siento que hay demasiadas cosas que se nos escapan, que no podemos explicar de ninguna forma, pero sí intuir, como se intuye que alguien está triste sólo con mirarle a los ojos. El único límite real que podemos encontrar es la muerte, pero resulta muy extraño pararse a pensar en ella, pues parece quedar tan lejos... de modo que mejor ni nombrarla.
Hasta entonces, tenemos mucho tiempo, el necesario, para poder absorber todo lo que nos rodea con la máxima eficacia que podamos alcanzar. Hay tantas cosas por conocer que jamás sabremos, tantos libros que no leeremos, tantas ideas que quedaron plasmadas por algún genio al que nunca se llegó a reconocer... y todo está ahí, escondido en el lugar exacto para que podamos encontrarlo.
Yo quiero aprender, abrir mi mente, leer a todos los clásicos y al mismo tiempo conocer todo lo moderno; saber lo que ocurre a mi alrededor y disfrutar de las mejores historias y la mejor música creada. Aprender de otras personas.
En definitiva, quiero un método de enseñanza y educación que no es éste, quiero no tener que elegir qué estudiar como si una persona con dieciocho años tuviera claro que quiere centrarse en una pequeña rama del conocimiento más que en otras. Jamás entenderé nada de cómo funciona esto. ¿De verdad estamos listos para limitarnos ya, tan pronto? Entiendo que en algún momento hay que tomar decisiones, que hay que hacer algo, buscarse un futuro y que todo lo que yo digo suena utópico y sería, en la práctica, imposible. Pero bueno, he ahí mis sueños; no parar nunca de conocer, pues creo que se es aprendiz durante toda la vida y nunca se sabe lo suficiente sobre algo.
Desafiar lo correcto, instalarse en lo absurdo
Ser un animal que sólo se guía por el instinto, que no busca nada ni persigue nada excepto lo que sea fundamental para su supervivencia, que todo lo que le mueve a actuar es sentirse vivo.
Respirar tan hondo que el aire lastime tu laringe, que lo sientas burbujear en tus pulmones. ¿Hay algo más real que estar vivo?
No se trata de evadirse, ni de tratar de dejar la mente en blanco, sino sólo de aprovechar el momento. Sólo eso, vivir en el presente, que es lo único que podemos acercarnos a intuir.
Sentir que se realizan tus cinco sentidos, pero al mismo tiempo que toda experiencia es íntima, emocional y no sensible. Contradicciones aparentes que perfectamente encajan con lo real.
Liberarse de los prejuicios, de las inhibiciones, de la utilidad, de la finalidad, de lo material.
A todo se le llama "estilo o modo de vida" pero, yo prefiero llamarlo "modo de existir", pues vivir no es cualquier cosa, no es dejar pasar el tiempo sin más. No por respirar estás más vivo que cualquier muerto, no porque tu corazón siga latiendo dejas de estar inerte. Los lazos que unen a la vida son frágiles, casi como hilos invisibles, y es precisamente ésta livianidad que los caracteriza la responsable de que podamos sentir los límites de la vida en las situaciones de más pura adrenalina. El cuerpo es débil, enfermizo: hay gente que ha pasado a mejor vida y la tenemos más presente en nuestro día a día que a muchas de las personas que nos rodean. ¿Por qué? Porque nos han marcado, porque su presencia fue tan fuerte que no se ha ido porque hayan abandonado un cuerpo, y porque la presencia de los otros nos pasa inadvertida, porque uno no nota que vivan, no han encontrado esa fuerza que los inunde y les haga sentirse vivos.
No podemos ser sólo cuerpos, hay que vivir de puertas para afuera, aceptar que no todo se puede medir ni todo se puede explicar a través de fundamentos lógicos y razonables. Vivir en lo desconocido aporta desafíos, susto, expectación... sentimientos.
¿Dónde se han quedao tus sueños? Tienes el alma desnuda.
"Whenever we need to make a very important decision it is best to trust our instincts, because reason usually tries to remove us from our dream, saying that the time is not yet right. Reason is afraid of defeat, but intuition enjoys life and its challenges."
Viene a significar algo así:
"Cuando necesitemos tomar una decisión muy importante, es mejor que confiemos en nuestros instintos, porque la razón suele intentar alejarnos de nuestro sueño, diciendo que aún no es el momento adecuado. A la razón le asusta perder, pero la intuición disfruta la vida y sus desafíos."
Sin duda creo que esta afirmación tiene un carácter esencial, fundamental y, como todo lo fundamental, suele pasar inadvertido, es fácil de olvidar.
Últimamente no paro de preguntarme acerca de los sueños, las metas. Dícese de todo aquello que nos mueve a luchar, que actúa como motor interno. Esas ideas que le dan el toque de sentido a lo que hacemos.
Soñar es gratis, ése es casi siempre el problema. Aspirar a coger en brazos a un elefante, siendo una diminuta hormiga. ¿Que nada es imposible? Bueno, lo cierto es que siempre he sido muy negativa con respecto a este supuesto. Negativisimo o comodidad. A veces no se me da bien distinguir uno de otro.
Está bien tener sueños, ser ambiciosos, ilusionarnos; pero resulta frustrante cuando no sabes cómo llevarlos a cabo. Me siento como una tremenda mentirosa cada vez que me digo esto, ¿acaso trato de convencerme a mí misma de algo? Quizá lo único que hay que hacer es lanzarse, de lleno, de cabeza, a la piscina. Porque otro principio esencial es el del "nunca sabes de lo que eres capaz hasta que lo intentas"; pues sí, no te digo yo que no. Por eso mismo siempre he resumido el problema de mi vida a la expresión m/e/m, que quiere decir algo así como miedo/excusa/miedo.
Todos los días me propongo sacar la bola de papel arrugado que guardo por algún rincón de mi mente; ese lugar donde un día debieron estar mis sueños, en el que ya apenas asomo la cabeza para no sentirme demasiado tentada a hacerlos. Tampoco es que haya sufrido demasiadas derrotas; creo que siempre he sufrido más intensamente el dolor que deja la intuición de la derrota que la derrota en sí misma. El miedo.
Ya no hago listas de sueños, sino listas de miedos. No sé qué cosas quiero hacer, sino las que no quiero hacer. No me decido a hacer nada, y si lo hago es siempre por descarte.
Instalada en esta desidia y esta ceguera tan inmensa, me prometo a mí misma que mañana seré luchadora, que me intentaré comer el mundo. Pero no se trata de intentarlo, sino de hacerlo. Si yo la teoría siempre me la he sabido bien; pero qué difícil es siempre la práctica... De lejos parece tan difícil que da hasta pereza imaginarla. Y si ni siquiera la imaginas, ¿cómo vas a realizarla? Yo y mi eterno problema: tener que repasarlo todo mentalmente 5.500 veces antes de llevarlo a cabo. Me cuesta darle vía libre a la espontaneidad, aunque lo intento.
De acuerdo, vamos a realizar el sueño, nuestro sueño. La actitud está tomada. Ahora, ¿qué sueño? A veces no sé si es que no se tiene tal sueño o si es que no se está lo suficientemente lúcido aún para visualizarlo.
O quizá sea sólo otra excusa, o miedo.
Tirando de la cadena del pensadero...
Me siento agusto en mi piel, es decir, al menos parte del tiempo. Ni he nacido en un hogar de mierda ni en una ciudad de mierda. Todo lo contrario, soy una enamorada de Granada y siento un tremendo respeto y afecto por mi familia aunque, como todas, tenga sus fantasmas... No me preocupa; procuro limitarme a vivir pensando en el futuro, sí, porque nunca se me ha dado bien vivir el presente, pese a que lo intente con todos mis esfuerzos. No miro atrás, no me gusta volver la vista y desandar lo andado, aunque a veces tus pies cobren vida propia y tracen los caminos que les dé la gana. No suele ser a menudo, por lo que no me preocupa pero, ¿y qué hay del hoy? El hoy es intragable cuando el lugar no parece ser el más adecuado, lo cual no lo convierte en el equivocado, pero tampoco en el más correcto. Se trata de sensaciones, siempre lo he pensado. Cuando algo no te transmite, hasta aquí hemos llegado.
A mí Granada me transmite, me transmite y mucho, aunque para buscar esa sensación tenga que escaparme al Paseo de los tristes cada dos por tres, pero lo hago encantada. Cuesta desprenderse de un lugar tan mágico y a tan sólo veinte minutejos de tu casa. No todo es fiesta, fiesta, fiesta, hasta que amanezca, no. Pero incluso en un lugar tan bonito como éste la monotonía termina por llegarte, pero ésta es llevadera si se da un par de veces al mes. La cosa se hace insostenible cuando se convierte en una rutina diaria, ¿y qué la ocasiona? El colegio sobre todo, el estudiar cada tarde... y segundo de bachillerato, para ser más exactos. ¿Qué quiero hacer con mi vida? No lo sé. Ah, pues deberías ir pensándolo. ¿Pero qué otra cosa supones que he hecho desde que tengo uso de razón? No soporto los discursos sobre "piensa en tu futuro, en las salidas..." maldigo a la primera persona que pronunciara "salidas" refiriéndose a las carreras por primera vez, aunque me imagino que si esta expresión no existiera, seguramanete habría otra por el estilo para darte una ostia cada vez que la escuchas. No puedo pensar en ello, no, ahora no. Demasiado tengo con decidir qué narices quiero estudiar como para pararme a pensar también en lo que de ello de sí de aquí a seis años. Miento, pienso en todo, mi cabeza fue sustituida por una batidora hará ya unos dos o tres años y desde entonces no para de inventar nuevos futuros para mí que se difuminan tan pronto como me pongo a escribir. ¿No podría haber una carrera que ayudara a los aspirantes a escritores? Ya sé que te podrían enseñar bien poco, pues como siempre he pensado eso debe tratarse de un pequeño don, o una cierta magia a la hora de escribir, algo innato. Que lo tienes, bien, que no, hasta otra. Pero no sé si es algo que se pueda ir educando, forzando... supongo que sí puedes cultivarlo, mimarlo, y darle rienda suelta de vez en cuando, cuando te apetezca soltar parrafadas enormes sobre algo que tienes en la cabeza y ya no sabes ni con quién ni cómo hablarlo. Ay.
Más suspiros... Ojalá pudiera hacer un viaje al futuro para ver en qué facultad me matriculo; si seguiré en mi ciudad de mis amores o tendré la posibilidad de embarcarme a un nuevo lugar como tanto ansío también.
Somos unos animales
Ridícula por dar pasos hacia atrás, como mis amigos los cangrejos; casi diría que yo retrocedo ya bastante más rápido que ellos. Ridícula por no comprender por qué me pasa esto. Haces que todos los supuestos en que yo creía sujeta mi vida se derrumben con la más leve brisa de tu aliento. Con el más simple e innato de tus gestos. Con dos segundos en que tus ojos sostengan a los míos. Con dos segundos que me quede con la cara y la sonrisa de idiota.
Qué asco. Qué indecisión y qué poca claridad. Quiero verte, hablar contigo y abrazarte, créeme, no mucho más que eso, porque sé que más no habrá nunca. Pero no quiero escucharte, ni recordar tu voz, ni tus gestos... porque me duelen como espadas cuando desapareces doblando la esquina, y te llevas toda fuerza y toda brizna de felicidad que me pertenezca, que me haya currado y trabajado durante este prolongado tiempo intentando sobreponerme al destino.
Lo has conseguido, bueno, lo habéis, ya no creo en el amor. Créalo quien quiera y critíquelo quien guste, pero es la verdad. Porque si pretendéis que crea que amor es eso que decís, váis listos. No veo amor a mi alrededor. Creo que en parte sois conscientes de vuestro engaño, porque muchas veces es más egoísmo que otra cosa. No es amor retener a alguien haciéndole pensar que tú también estás enamorado sólo por costumbre, porque creas que necesitas a esa persona para darle sentido a tu rutina. Porque te gusten los momentos que pasas con esa persona en ocasiones. No, no se trata de momentos, si no de personas. Los momentos son inabarcables e incontables cuando es la adecuada. Cuando el amor me llegue y me llegue en son de paz, sin intención de golpearme y aturdirme con el dolor de los amores no correspondidos, espero por dios que sea bastante más que eso a lo que jugáis a llamar amor.
elsewhere... or right here
Hoy quiero hablar de mí, sí, sólo de mí. Prometo no esconderme bajo malas metáforas de regalices o de folios en blanco. Necesito que las letras sean mi piel y que no se dejen nada por sacar a la luz, a la pantalla. Limpiar toda la porquería que me corroe, que me está asfixiando. Necesito ser yo, sólo yo y nada más que yo. No jugar a ser una pareja feliz o el artista del siglo irreconocido. Quiero ser sincera, no todo va tan bien, ni todo va tan mal.
A menudo soportar la carga de mis secretos se me hace llevadero, no me cuesta, porque siento que es parte de mi forma de ser, y que jamás me los quitaré de encima. Hay tantas cosas que hasta el mejor de mis amigos desconoce de mí que a veces me asusto. No sé si soy del todo honesta. La verdad es que son cosas que me han condicionado y me condicionan parcialmente en mi día a día. Pero forman parte del pasado, un pasado que no me pertenece a mí, así que, ¿por qué compartirlo?
No sé si finjo ser fuerte o de verdad lo soy. Mírame, casi nunca me derrumbo; por no decir nunca. Siempre estoy estable, no digo que sea la persona más feliz y positiva del mundo, no, lo primero no, pero lo segundo, ¿por qué no? Admito que no me dejo vencer fácilmente. No sé de dónde ha salido todo el caparazón que me rodea, que me da esa indiferencia, que me hace tan fría, cuando antes nunca lo había sido.
Siento que he cambiado tanto que nadie se da cuenta. Es como si todo lo que rodea a mi persona resultara siempre lo mismo. Siempre hay calma. Yo la agradezco, y por irreal que parezca, no sé si estoy mintiendo. No sé si ésta soy yo, si de verdad no sufro o es que tengo una especie de agujero por el que se cuela toda la mierda cada vez que quiero.
Hay días, como hoy, que me siento una extraña vagando por un cuerpo... me siento completamente despegada de él, como si me impidiera hacer todas las cosas que sueño hacer algún día, como si yo pudiera hacer algo grande...
Me preguntan si soy feliz, y me pregunto si algún día de verdad podré llegar a serlo, porque yo creo en la felicidad, sé que está escondida en algún lugar de mi alma y espera el momento propicio para salir sin hacer ruido. Pero, ¿y si depende del amor? ¿y si éste decide no llegarme nunca? Esos son mis miedos, no los más grandes, pero son unos importantes... Yo, que me siento independiente y me gusta serlo, que no me imagino pendiente de alguien, sujeta a rayarme, a recortar el poco tiempo que este curso de mierda me deja para mis amigos... Me pregunto si de verdad quiero eso. Veo a las parejas enamoradas y todo parece fácil, pero sólo al principio. Y yo, que soy estable, creo que para eso no lo soy en absoluto...
Dios mío, ¿y si hay algo que va mal en mí? Siendo sincera, ni siento, ni me dejo sentir... Quizá no estoy hecha para que me llegue el amor, simple y llanamente.
Joder, pero ¿por qué tengo siempre que acabar pensando en esto? Odio remitir todo al mismo tema de siempre.
Estoy sola, y soy feliz gran parte del tiempo. Quizá es la imposibilidad de que algo así sea posible lo que hace que desconfíe... pero mis secretos ya viven en simbiosis con mi alma, no le hacen ya demasiado daño... y quiero pensar que estoy subiendo a toda prisa, corriendo, y de tres en tres, los escalones que me conducirán a alguna otra parte, a alguna mejor, a la que pertenezco. Porque no es que sienta que no pertenezco a ésta, pero siento que esto es sólo el principio... me muero de ganas por ver el final. Experimento grandes ansias. Me cuesta estar sentada mientras escribo esto. Los dedos van a salírseme de la mano, mis rodillas pelean por dejar tiradas a mis piernas; y mis labios permanecen fruñidos con fuerza, total, no son de nadie.
No puedo ponerme a criticar algo que muy probablemente yo también hago, pero asco de la sociedad de arquetipos de mujeres 10 que hay hoy día. Delgadez extrema. Cuerpazo de impacto. No es que eso sea todo, pero es lo primero que atrae... Y no voy a ser hipócrita, a mí también me pasa, pero lucho contra ello, quiero acabar con ello.
Escribo parrafadas que no sé ni a qué vienen, pero me siento como hace tiempo no me he sentido. Deben ser las circunstancias; las viejas amigas que reaparecen y te tocan la patata... Hoy siento tantas cosas que le hacen bien a mi alma, y que al mismo tiempo la entristecen... Hoy alguna especie de espíritu se apodera de mí y de mis manos; si no, dudo mucho que escribiera aquí algo de esto.
